SABADO 15 DE JULIO DEL 2017

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10:24-28

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “El discípulo no es más que el maestro, ni el criado más que su señor. Le basta al discípulo ser como su maestro y al criado ser como su señor. Si al señor de la casa lo han llamado Satanás, ¡qué no dirán de sus servidores¡.

No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas.

No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo”.

Palabra del Señor.

Comentario de Luis Germán Alpuche San Miguel,

del Oratorio de San Felipe Neri.

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En estos tiempos hablar de fidelidad, castidad, honradez, valores, parece un absurdo, como si se estuviera fuera de época, pero Jesús nos alienta, nos invita a no temer a los hombres sino que les mostremos el diseño de amor con el que ha creado al hombre.

Muchos no creen en la fidelidad por estar encadenados a sus propias pasiones, incapaces de tener un dominio sobre su voluntad, muchos otros tratan de justificar su mediocridad defendiendo la corrupción, Dios no puso el pecado en el corazón del hombre por ser contrarias a su felicidad.

Cristo ha dado su vida por una verdad: “el Reino de los Cielos ya está entre nosotros”, viene con él.

Es posible vivir libre sin estar encadenado a un vicio que margina, libre del adulterio que incapacita para amar, sin las cadenas del dinero que endurece el corazón de los hombres, la felicidad se encuentra en Cristo que nos capacita para amar dándole sentido y trascendencia a todo lo que hagamos.

Nuestro mundo cambiará no con mejores leyes, sino dejando que Cristo transforme el corazón de los hombres.