Un matrimonio fundado en Dios y en el amor, triunfará en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la pobreza o en la riqueza; Mary Fernández de Gutiérrez y su querido esposo, Leobardo Gutiérrez, son prueba de ello, quienes con 39 años de vida juntos, han superado los límites y obstáculos que la vida les ha presentado en el camino, pero siempre de la mano y unidos, al lado de sus hijos y nietos como el principal motor de este amor que no tiene fin y que inició un 9 de diciembre de 1978 con la ilusión de dos jóvenes enamorados.

“Fue un 14 de febrero cuando nos conocimos por amigos en común y de ahí me invitó a salir; en las primeras citas nos gustaba pasear alrededor del parque y caminar, era como que una tradición entre los noviazgos de aquellos tiempos”, confiesa la señora Mary, mientras ríe con los recuerdos de una de las mejores épocas de vida. Con cuatro años de noviazgo, fue que la feliz pareja decidió darse el sí en el altar, sellando su unión tanto por las leyes del hombre como por las leyes de Dios, para luego construir las bases de este firme matrimonio.

Y si de guiar a sus hijos se trataba, la pareja supo brindarles los mejores consejos y sobre todo, el mejor ejemplo de lo que es un matrimonio exitoso, pues la vida comienza por etapas, para disfrutar de cada una y siempre prepararse para los siguientes pasos. “Él me propuso matrimonio una vez que había terminado su carrera y tenía un hogar que ofrecerme, así empezamos, un matrimonio que siempre cree en Dios y se mantiene más unido que nunca con el paso de los años.” puntualiza Mary Fernández de Gutiérrez.


Ana Paola Guzmán

El Mundo de Córdoba