Tere GóMEZ

« una mejor manera de vivir»

En el fondo todos los seres humanos están en la búsqueda de la felicidad y creen que “Hacer” o “Tener” nos lleva a esa experiencia en el “Ser”?. Vemos entonces que la vida puede darse en tres niveles : El “Ser” , el “Hacer” y el “Tener”. Estos tres niveles forman una coherencia y están relacionados entre si. Lo que comúnmente la gente piensa es que a partir de “Tener” podremos “Hacer”, para luego “Ser” sin embargo funciona al revés. Primero hay que ser para luego hacer y así tener.

Si quieres “Ser Feliz”, entonces comienza a ser feliz, confiando en El Señor, en Su Palabra, en Sus Promesas, olvidando lo pasado, dejando ya de lamentarte, de criticarte, juzgarte, condenarte, porque hoy tu puedes ser feliz, independientemente de las cosas que tengas o no tengas, las personas que son felices eligieron ser felices, ellos valoran la vida y decidieron cambiar su destino.

Esto me recuerda la anécdota que también se cuenta en la película:”Es un náufrago en mitad del océano, desperado porque va a morir ahogado. En esto que pasa un barco y le preguntan -¡venimos a salvarte! -a lo que el hombre responde -¡no!, déjenme aquí, que Dios me salvará. Y el barco se va. Más tarde llega otro, se repite la misma situación y se vuelven a ir sin rescatarle mientras espera ser salvado por Dios. Al final el hombre muere, va al cielo y allí se encuentra al Señor, a quién le pregunta -¿por qué me dejó morir? yo esperaba que me salvara. A lo que Dios respondió -pero hijo mío, si te he mandado dos barcos y no has querido subirte a ninguno.”

¿Se parece a tu situación?

Muchos están esperando a que Dios los salve de esa situación que están atravesando, pero lo que necesitamos es aprender a no seguir haciendo lo que venimos haciendo porque obtendremos siempre el mismo resultado, es tiempo de hacer cosas nuevas, los sueños que Dios te ha dado, es tiempo de confiar en el Señor, y la felicidad nos seguirá donde quiera que vayamos. Es cuestión de elección.

Elige ser feliz hoy y tu vida cambiará!

Tu decides ser inmensamente feliz, o terriblemente desgraciado.

Nadie lo puede hacer por ti.