Ciudad de México.- A Kuwame, de 13 años, sus padres lo vendieron a un grupo de extraños por 230 euros. Se lo cuenta, desde el escenario, a quien esté dispuesto a escucharlo: "() me entregaron al traficante sin derramar una lágrima".

Fatao, de 10 años, fue raptado mientras jugaba con sus compañeros de escuela, y a Niaaba, de tan sólo 9, su tío la subió a una moto, cruzó la frontera hacia Ghana, y la entregó a los esclavistas.

Son personajes de ficción, pero sus historias son reales.

"Seis de cada diez veces que alguien come un chocolate, está consumiendo mano infantil esclava", sentencia Jaime Chabaud.

Horrorizado por estas historias, que descubrió de manera fortuita en un documental, el dramaturgo escribió Niños chocolate, una obra que se estrena este domingo bajo la dirección de Alberto Lomnitz.

De acuerdo con las estimaciones que se exponen en la obra, cerca del 60 por ciento del cacao en el mundo se produce en Ghana y Costa de Marfil. La industria chocolatera de estos países, como han documentado organizaciones humanitarias, opera con mano infantil esclava de Mali, Burkina Faso y Níger.

"Investigando, lo que todavía me pareció más aterrador es que las grandes empresas del chocolate del mundo, como Hershey's y Cadbury, no ignoran el fenómeno", declara Chabaud.

Para el dramaturgo, quien ha buscado visibilizar el tema de la explotación infantil desde su obra Lágrimas de agua dulce (2003), la historia de Niaaba, Fatao y Kuwame, aunque sucede en África, no es ajena al público mexicano.

"A mí me aterró, pero no hay que ir muy lejos: en cada esquina de esta Ciudad hay un niño que está pidiendo limosna, vendiendo un producto, lavando parabrisas o haciéndola de tragafuegos", compara. "Latinoamérica está tan en falta como África en ese sentido".

En la obra, los tres niños relatan, en fragmentos discontinuos, su escape de la plantación de Papá Gyan y los intentos de éste por recapturarlos. También, las pesquisas de Thomas, un periodista canadiense con una hija de la edad de Niaaba, por desentrañar la red de esclavitud.

Niños chocolate, que tendrá temporada sábados y domingos, en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz del Centro Cultural Universitario, hasta el 25 de junio, forma parte también de un proyecto más grande que Chabaud ha emprendido con la compañía Mulato Teatro.

"Nos interesa visibilizar la tercera raíz de la mexicanidad, es decir, la negritud", declara.

El elenco multirracial de la compañía ha acometido proyectos teatrales como Cuentos eróticos africanos, basado en el Decamerón Negro de Leo Frobenius. Actualmente, preparan una obra sobre Yanga, el líder la rebelión de los esclavos negros en Veracruz durante la Colonia.

"Hoy día hay todo un movimiento de reivindicación al que todavía le falta fuerza, le falta tener voces que lo traigan a la luz y desde el teatro casi no hay nada", lamenta Chabaud. "A mí me parece que es toda una vena a explotar que merece otro espacio y otra consideración."

Historias como las de los niños chocolate de África, estima el autor, acercan a México con un continente con el que no ha querido verse a la cara.

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