Corresponsal del pasado, el Güero Menéndez, dejando por la paz la sombra de una de las bellas palmeras que adornan el parque 21 de mayo, revivió con una charla sabrosa en extremo aquel viaje de Pedro Infante Cruz hacia la ciudad de Córdoba, dado en el año de 1947, aglutinando a cientos de admiradores en el interior de aquel Centro Taurino Cordobés, que regenteo con arte y folclore máximo el inolvidable personaje conocido como “El Tilico” Ferrer.

Infante, acompañado por aquella actriz argentina Amanda Ledezma, con la cual por cierto no filmó ninguna cinta, realizó un gran show en el sitio referido, que se encontraba por el barrio ahora conocido de Las Pitayitas; mas antes, con esa cualidad de gran ser humano que tuvo, desprovisto de cualquier tipo de soberbia o vanidad, convivió con el publico asistente, inclusive con los que le invitaban a tomar algo rasposo, digamos como un tequila antes de que subiera al escenario, obteniendo todos la misma respuesta, -yo solo tomo mi sombrero de charro, y de vez en cuando, el bate para jugar al béisbol, o los guantes de box para subirme al ring-.

Infante, como se podía esperar, fue aclamado y hasta casi cargado en hombros luego de finalizar su show, desembolsando según las palabras del popular Güero, la risible cantidad de diez pesos.

Evocándose a la vez que el Centro Taurino Cordobés fue el primer gran escenario de nuestra ciudad que trajo a las grandes estrellas del espectáculo en México, con Infante por delante, sin olvidar las presencias de Agustín Lara, Toña la Negra y hasta de Jesús Martínez, el también inolvidable Palillo.

Palillo inclusive lidió un becerro encastado en el ruedo del célebre lugar cordobés, recordándose que el azote de los políticos detrás de chistes gruesos y muy acusadores, fue también un torero bufo, que inclusive en varias ocasiones llenó los tendidos de la Monumental Plaza de Toros México.

El Tilico también presentó peleas de boxeo profesional en el Centro Taurino, e inclusive hubo un match amateur de Peso Completo llevando por delante no a Pepe el Toro, sino a dos mastodontes del barrio del Mercado que provocaron el lleno del inmueble desde hora temprana.


TOMÁS SETIÉN FERNÁNDEZ


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