Esta película, que es la única de acción del año en recibir las mejores críticas, presume alto octanaje y acelera a toda velocidad al espectador al ritmo del rugir de los motores, con mucho pop, rock, soul, funk y R&B.

Baby: El Aprendiz del Crimen, cinta de apenas 34 millones de dólares que ya suma más de 150 en la taquilla, sigue a Baby (Ansel Elgort), un antisocial as del volante que, tras el trauma producido por la muerte de sus padres, padece un tinnitus (ruidos incesantes en el oído) que sólo la música puede calmar.

“Intento que ver la película sea toda una experiencia y busco embarcar al espectador en una aventura total”, señaló el director Edgar Wright.

Le acompañaban su protagonista, Ansel Elgort, un James Dean moderno que se dio a conocer gracias a la adaptación de la novela de John Greene “The Fault in Our Stars”, y la actriz mexicana Eiza González.

Kevin Spacey como capo criminal, John Hamm (el Don Draper de “Mad Men”), Jamie Foxx y Lily James completan el reparto del filme, que gira en torno a un conductor implacable con cara inocente que se dedica a ayudar a escapar a los asaltantes después de los atracos.

Sus rutas están diseñadas al ritmo de las canciones de su iPod, lo que convierte el filme en una gran coreografía.

“Tuve la idea a los 21 años, cuando escuché la canción que abre la película -“Bellbottoms” de Jon Spencer Blues Explosion-. Imaginé esa persecución y luego surgió el personaje, Baby”, explicó el director.

Baby: El Aprendiz del Crimen está diseñada, fotograma a fotograma, en función de la música. Suenan desde Beach Boys a Dave Brubeck, The Commodores o T. Rex. Los actores recibieron el guión acompañado de una lista de canciones para cada secuencia y las rodaron escuchando la canción correspondiente y estudiando cada movimiento.

“Rodamos las escenas coreografiadas con la música, de modo que no fue tanto un reto de montaje como de rodaje”, asegura Wright.

La pasión por la música es algo que el director tiene en común con algunos de sus actores. Tanto Elgort como González son cantantes, y Elgort está trabajando en un álbum que tiene previsto lanzar este año.

“Sin duda, mi faceta musical ayudó”, explica el joven actor, de 23 años. Su personaje, Baby, la utiliza para evitar un constante pitido en los oídos que padece desde que tuvo un traumático accidente de pequeño, pero también para distanciarse de lo que ocurre a su alrededor.

“Él no se siente un criminal, y la música y las gafas de sol le ayudan a creer que se mantiene al margen de lo que hacen los demás”, explica, mientras que Wright va más allá: “La música es su burbuja, pero la clave de la película es que no puede mantener eso; en algún punto es como que la burbuja va a estallar”.


Reforma/EFE