Llamativa, bastante, lo que debe darle seguridad y poder. Instantáneamente relacionable, por su apariencia y desenfado, con Jenni Rivera.

Curvas pronunciadas, muy carnal, muy al gusto latino varonil. Viene desde los 9 años de Nicaragua a Chiapas, tierras que aportan a su sensibilidad lo que iría desarrollando, aunque genéticamente es ADN puro.

“Mis tatarabuelos, abuelos, padres, tíos, hermanos... dice ella. Todos, o la mayoría, tienen ese don divino que el Señor me ha dado y le agradezco. Son concertistas, músicos, escritores, compositores, cantantes –mis hijas componen para mí--, locutores...”.

Gala es exuberante, por fuera y en expresión. Un estallido de presencia neumática, de risas, envuelta de encanto y calidez, que la hace querible instantáneamente.

La mujer que se instala en nuestra sala de conferencias sabe del poder que le dan sus encantos físicos, pero no se confía en ellos. Escucho uno de sus sencillos en YouTube, y de sopetón su bluseado me convence. Es cantante potente, de voz con la que puede hacer lo que se sea. Blues, jazz, tradicional, bolero.

“Canto todos los géneros, aunque últimamente lo que más te piden es "mexicano tradicional", banda. Si tienes el talento, entonces lo cantas, aunque sinceramente no es lo mío. Lo que más me gusta es el bolero-ranchero con mariachi. La adrenalina que me brota con ello me pone muy a la mexicana... En Nicaragua, mi tierra natal aman a México, lo mexicano, lo regional...”

En Chiapas empieza a dar clases desde los 14, a kinder, primaria, secundaria. “Imagínate, enseñaba a chicos mayores que yo; pero se dan cuenta que no tengo papeles, acreditación de maestra, y me quitan el trabajo”. Aún así, cada vez que puedo doy clases de canto a quienes me piden.

¿Inspiraciones? “¡Juan Gabriel, Pedro Infante es de mis primeros ídolos (a los 5 años con mi abuela materna, ya ando por toda la casa cantando lo de sus películas, haciendo shows), José José y Javier Solís, que aún son ídolos en Centroamérica, ¡Mónica Naranjo!, Eydie Gormé, que cantaba boleros con Los Panchos... ¡Whitney Houston!”. Gala es enterada de la música tradicional mexicana, de géneros y movimientos recientes, pero conoce lo clásico en pop y vocaliza bluseando. Coincidimos en lo triste, la casi desaparición del bolero, Y los cantantes prefabricados como la “Chica dorada” o Shaila Dúrcal, de voz tan flaca como su apariencia.

“No podemos negar el sitio de la banda. No es lo mío; pero es lo que pega actualmente. Gracias a Dios mis admiradores no quieren que cambie, pero me permiten diversificar, que es cuando meto composiciones de mis hijas.” Le digo que “Quiéreme” suena como escrito por alguien con experiencia de vida y ríe. “Es de Marjoeritz Alonso Urroz, la mayor, tiene 23. Audelitz tiene 21, y en el nuevo (CD) vienen seis melodías de ellas.”

De hecho, en el CD que anda promoviendo, canta de todo.

Su exuberancia corporal –

queja: “me veo obesa”, intento calmarla a-lo-macho-mexicano, que nos encantan las mujeres llenitas, que tiene qué vérseles y mejor, qué escuchárseles, debe provocar invitaciones/insinuaciones, incluso de sus propios productores. “Sí me ha pasado, pero no soy así”, dice firme y sin enojo, como algo obvio con lo que está resignada a tratar. “Quienes trabajan conmigo saben que no utilizo el cuerpo para avanzar en la carrera. Sí, me lo han pedido (cuenta una propuesta, de esas que en ciertos momentos de artista en ascenso le signiican no 40 mil discos vendidos, sino $40 mil pesos por una noche de compañía. “Pero sabe que no lo conseguirá. No es la herencia ni el ejemplo que quiero dejarle a mis hijas” (por quienes peleó la custodia y a quienes dedica todo su esfuerzo.)

Gala no es una fresca pollita, y lleva un mundo recorrido. Canta y tiene admiradores en la Unión Americana, que compran sus discos por paquete (“me los piden autografiados, me apoyan y hacen sentir muy bien”), que le piden no cambiar de género.

“Siempre voy a insistir en mi estilo propio, combinándolo con lo que me pidan. Mi disco nuevo, grabado en Chiapas por maestros locales que son extraordinarios, trae un poco de todo. Mis hijas no sólo me apoyan sino que me entienden muy bien, Nuestra relación es hermosa, pero no pongo sus canciones a menos que sean las adecuadas. Les hago ver que si no funcionan no me criticarán a mí sino a ellas.”

La seductora melodía “Quiéreme”, que abre el disco homónimo, es creación de Audelitz, “escrita pensando en la relación que tuvimos su padre y yo”, y suelta una de esas terrenales carcajadas que hacen temblar la tierra de cualquier varón de corazón colorado.



II TALAVERA SERDÁN

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