Amatlán.- La iglesia católica hace un llamado a la fraternidad para atender a migrantes, debido a que nuevamente llegan heridos a los albergues tras lanzarlos de los vagones del tren en movimiento, considera urgente que se retome el valor de la solidaridad para brindarles ayuda.

Esto representa un retroceso en materia de Derechos Humanos, pues se violentan la integridad de centroamericanos que buscan mejores opciones de vida, debido a que grupos delictivos los avientan del ferrocarril, algunos pierden la vida y otros llegan con lesiones graves a los refugios, consideró el párroco Julián Verónica.

Añadió el sacerdote que mientras no se frene el problema migratorio por empleos mal pagados y falta de oportunidades en otros países, la situación continuará y podría aumentar más, por lo que exhortó a la sociedad a estrechar lazos y compromiso de ayuda para esta poblacion que es víctima de abusos a partir que parten de su país y cruzan por México.

“El número de migrantes que transitan en el tren desde hace unos años, ha disminuido, esto no quiere decir que no sigan pasando por otras vías o caminando, no creo que se detenga la migración”, señaló el sacerdote.

Agregó que no solo los grupos de ayuda deben colaborar con los indocumentados, pues cada persona puede aportar algo a quienes viajan del tren a pedir apoyo, pues consideró que debe existir fraternidad en la sociedad y evitar se pierdan los valores fundamentales como la solidaridad para ayudar al desprotegido.

Aunque no señaló un número, refirió que la agrupación Vive Migrantes atiende familias completas que en ocasiones sus integrantes llegan heridos por ser víctimas de grupos delictivos que los abordan en el trayecto para robarles sus pertenencias, aunado al apoyo de otros particulares que también colaboran.

Antonio Arragán

El Mundo de Córdoba