Fidel Urbano G.

EL MUNDO DE CÓRDOBA


“Vieron la pobreza en la que vivíamos y para ayudarnos un poco, unos primos de mi hijo lo invitaron a ir a trabajar a los Estado Unidos”, hace año y medio que él se fue, tenemos miedo de que las nuevas leyes lo regresen y aún no hemos terminado de pagar lo que pedimos préstado, con esas palabras, Gloria García Morales narró la situación que vive ella y su familia, al saber que su hijo mayor pueda ser deportado a México.

Teodoro García Morales, cumplió éste 13 de marzo 22 años de edad, los celebró entre las cuatro paredes de una habitación, solo en el extranjero, la necesidad económica y para no ver sufrir las mismas carencias en sus hermanos, decidió irse a los Estados Unidos en donde tiene ya un año cuatro meses de laborar, lavando platos en un restaurante.

García Morales, narró que en la comunidad El Jacal, la más alejada de todo el municipio y con límites en el Estado de Puebla, tienen necesidades de dinero, necesidades de salud, de vivienda pero principalmente de trabajo, el único sustento es alquilarse para trabajar al campo ganando sólo 80 pesos al día.

Algunos de sus primos de Teodoro lo invitaron a irse a trabajar con la esperanza de lograr apoyar con más dinero a su familia, con un préstamo de 80 mil pesos que solicitaron, el hijo mayor de cuatro, logró irse de mojado al otro lado del país, mientras que sus tres hermanos menores estudian la Secundaria para tener en un futuro un mejor trabajo cerca de su familia.

Con las nuevas leyes migratorias que ha dado a conocer el Presidente de la República, Donald Trump, Gloria está preocupada, pues teme a que su hijo sea deportado y aún no han logrado pagar el préstamo de 80 mil pesos, cada quince días, Teodoro envía 2 mil pesos para los gastos familiares, pues allá también deben pagar comida, renta y traslados al trabajo.

“La situación está muy difícil, los van a echar para acá, sea poco o mucho nos está dando la mano, él vive en California, cuando hablo con él me cuenta como allá deben esconderse, ya casi no sale de la casa por el miedo que lo vaya a detener la migra, acá de qué vamos a trabajar; nuevamente hacer lo mismo, al campo”, expresó la madre de familia.

García Morales, apuntó que su hijo acudió a trabajar por necesidad, así como 12 personas más de esa comunidad que también han emigrado por la misma necesidad, por lo dijo oran a Dios por que las leyes no sean tan fuertes con las personas que solo buscan mejoras sus condiciones de vida, además de que cada día llama a su hijo para que tengan las precauciones necesarias para evitar que sea detenido.

Con la esperanza de que su hijo pronto logre pagar los préstamos solicitados, ayude a sus hermanos para concluir sus estudios y ante todo lograr tener una vivienda en mejores condiciones, Gloria seguirá trabajando a distancia de su hijo con el anhelo de que regrese a casa pronto y sus sueños sean logrados.