Yanga.- Luego del asesinato del reportero Ricardo Monlui Cabrera a una cuadra y media del centro del municipio, la situación provocó expectación entre la población, misma que después causó ausentismo en el primer cuadro, y pese a esto los locales comerciales continuaron abiertos.

Algunos habitantes señalaron que aunque hay elementos y suficientes patrullas no lograron dar con los responsables, aunque los hechos sucedieron a menos de cinco minutos de la comandancia municipal.

“Estos hechos hacen que la gente tenga miedo y que no salga, eso inhibe el comercio, la vida normal se paraliza, las autoridades deben asegurarnos que podamos caminar tranquilos en nuestro pueblo”, comentó uno de los comerciantes quien dijo que ahora debe cerrar una hora antes de lo normal.

Dijeron que pese a que se han suscitado otros “eventos” de esta índole en la zona, Yanga no había registrado algo similar, por lo que les preocupa.

Después del mediodía en Yanga, se vio ausentismo en el centro y algunos prefirieron resguardarse en sus domicilios; la misma situación atraviesa Amatlán ya que la semana pasada se presentó a una cuadra del parque la privación de libertad de dos jóvenes, uno de ellos encontrado muerto, mientras que el viernes por la noche a dos cuadras del palacio en un bar hubo disparos, presentándose un herido de bala.

“Yo escuché y cerré mi negocio, eran como las ocho y media de la noche, ya no se puede estar tranquilo, las patrullas empezaron a rondar y los clientes se asustan”, comentó un comerciante de Amatlán.

Ricardo Monlui fue atacado de varios disparos durante la mañana de ayer cuando salía de un local de comida; el reportero era dueño de un portal de noticias y columnista, cubría principalmente notas relacionados con temas cañeros y políticos de la región. Con este asesinato, Monlui se convierte en el comunicador número 20 en ser privados de la vida en los últimos seis años y medio, y el primero en la administración del gobierno panista.

A través de un comunicado de la Asociación de Periodistas y Corresponsales de Córdoba y la Región (Apecor) mostraron su indignación y exigieron el esclarecimiento del homicidio.

“Muy lamentable que Veracruz mantenga su relevancia en el mapa de los crímenes contra periodistas y más aún, que se brille por la impunidad”, se menciona