Arq. Abel Colorado Sáinz

Como parte de un proceso de vida, y siguiendo ejemplos que trascienden con el paso del tiempo, cada dos meses nos reunimos un grupo de amigos y compañeros arquitectos de la región, todos de la "vieja guardia", jubilados de la UV pero muy activos en el campo de la arquitectura, el objetivo es la convivencia, el saludo afectuoso, el comentario que hace reír, la plática cordial, ingeniosa y productiva, pero también la ocasión se presenta como una oportunidad para revisar lo que está pasando en nuestras ciudades de origen: Orizaba, Fortín y Córdoba, bajo el esquema de la crítica constructiva vamos tocando temas urbanos, sociales, económicos y a veces, aunque no queramos, hasta políticos.

En la reunión de junio, se polemizó el tema de los permisos o licencias de construcción, surgiendo comentarios encontrados en referencia al número de requisitos que se deben cumplir para el trámite de una construcción, alguien criticaba que en Orizaba estaban exagerando con ese tipo de medidas, indicando que la autorización de una vivienda normal puede tardar hasta una o dos semanas, haciendo notar que en Córdoba el procedimiento es más sencillo y menos tardado, incluso se comentó que en otros municipios de la región hasta con un simple croquis es posible obtener la licencia.

Sin embargo, la mayoría del grupo coincidió en que es necesario y muy conveniente ejercer un estricto control de todo lo que se construye en la ciudad, porque la única manera de llevar un orden es respetando y haciendo cumplir los reglamentos. Se puso como ejemplo la Colonia o Fraccionamiento Santa Leticia en el municipio de Fortín, un territorio muy poblado que colinda con Córdoba y que por sus actividades diarias, los habitantes se sienten más identificados hacia el lado cordobés, y por lo mismo, las autoridades de Fortín desde hace muchos años, se han olvidado de estar al pendiente de lo que ahí se edifica, y por esa falta de control vemos banquetas invadidas con escalones mal proyectados, entradas a cocheras modificando los niveles de calle, construcción indiscriminada sobre los aleros, desagües de azoteas en caída libre sobre banquetas, alteración de alineamientos, anuncios comerciales de todo tipo colgados del equipamiento urbano, lotes baldíos con maleza y basura, en fin, como siempre sucede, una parte es responsabilidad de la autoridad pero la otra también corresponde al ciudadano.

Nunca es tarde para hacer un intento y mejorar las condiciones de nuestro entorno, vale la pena sumar esfuerzos e involucrarse para bien la ciudadanía y el gobierno.

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