Un lector ha venido para reclamarme: -Pero señor, ¿en qué cree que estamos? Las bibliotecas van a desaparecer, tienen que acabarse porque hay nuevos inventos como la computación y el internet. Hoy un niño de quinto año de la escuela primaria maneja la compu y en segundo consigue los resultados de la tarea que le encargó su profesor-.

Es muy cierto, confieso que vivo en el atraso, que no soy capaz de tocar una tecla por temor a echar a perder el maravilloso aparato.

Desaparecerán también todos los periódicos, los informes escritos de los políticos, las hojitas parroquiales. Todo eso ya hoy es cosa del pasado.

Lamentablemente tan notables inventos tienen su contra: los escolapios hacen en un santiamén la tarea pero sin saber de qué se trata; esa es una, pero también aprenderán pornografía y se acabarán los ojos a muy temprana edad. De todas maneras estamos ante un cambio profundo, histórico donde los sueños por saber se han convertido en realidades. Las mil y una noches árabes antes del petróleo bajo el desuero del Asia Menor.

¿Qué vendrá después? Me atrevo a predecir el gran cambio de la Humanidad. Seguirá desde luego la ambición que provoca las guerras; morirán los inocentes y habrá en el futuro solo cinco países en toda la Tierra: Australia, Europa, Asia, Africa y, naturalmente América (que ya de hecho lo es).

Pero el gran cambio vendrá a ser la aparición de seres pensantes de otros lejanos mundos; más inteligentes (si llegan antes que nosotros) y con un gran poder de persuasión. Todo ello cuando ya la Tierra esté por desbaratarse con las bombas atómicas.

No hay de otra, la ansiada civilización y la paz mundial se quedarán en veremos. Consciente o inconscientemente la gente ya se prepara desde la niñez para enfrentar los nuevos retos que le depara el destino.


RUBÉN CALATAYUD


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