Este diario y otros periódicos han venido publicando sobre el gran número de robos, desfalcos, abusos de confianza, etc., que han venido sucediendo a diario. Estamos hartos de esas malas noticias y sorprendidos porque la Justicia no marche porque la autoridad no le pasa la materia prima, esto es, que las procuradurías que están encargadas de pedir la consignación de los presuntos delincuentes y pasar las averiguaciones previas a los juzgadores, poco han venido haciendo en nuestro Estado.

Asombró el monto de lo desviado o robado en Veracruz pero ha causado estupor que los favoritos del sexenio pasado, secretarios de Duarte y hasta funcionarios menores, no hayan sido llamados a rendir cuentas y pasar de inmediato a la cárcel. Ellos siguen “tan campantes” como Johnnie Wacker.

Esas terribles tardanzas pueden ser porque la Procuraduría teme que con las prisas por presentar tantas acusaciones las cosas salgan mal y los presuntos salgan libres a las setenta y dos horas “con las reservas de ley”. También hay que considerar que la institución acusadora no puede con tanto paquete al mismo tiempo.

Desde hace muchos años ha pasado lo mismo. Antes había un solo Agente del Ministerio Público para atender un juzgado de primera instancia; los tribunales penales y los agentes adscritos, cuando estaban dedicados a lo penal también eran la segunda instancia de los juzgados municipales. Con eso y a pesar de que entonces la delincuencia era considerablemente menor, los jueces y sus empleados estaban llenos de quehacer y allí no se flojeaba nada.

Con el paso de los años hubo mejoras pero siempre insuficientes, la Procuraduría (parte acusadora) se ha venido mejorando pero sin llegar a satisfacer la demanda para atender el creciente aumento de la delincuencia “enriquecido” ahora con tener que proceder contra los malos funcionarios o ex, como sucede en la actualidad. El gobierno del Estado habitualmente en su presupuesto de egresos destina un dos por ciento para el poder judicial y que se va en sueldos de treinta y tantos o más jueces de primera instancia, magistrados del H. Tribunal Superior de Justicia, empleomanía y gastos.

Lo mismo ha venido sucediendo con la Procuraduría: más dinero para sueldos y gastos pero insuficiente para la diaria montaña de asuntos por atender. Falta personal, en tanto que las demás secretarías dependientes del Ejecutivo disponen de más empleados y mucho mejores sueldos de sus funcionarios.

En tanto, lo que no cabe en la cabeza; los culpables del escandaloso faltante que dejaron Herrera Beltrán y Duarte de Ochoa, ellos ven con esperanza el paso de los días con la ilusión de que se olviden de sus atracos y se puedan quedar tranquilos y con la bolsa llena con el dinero mal habido.


Rubén Calatayud


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