Comerciantes y empresarios de la zona de Veracruz Puerto sufrieron daños en sus negocios causados por los vándalos que hace días los atacaron. Ahora piden que se les condonen los impuestos federal y estatal para que se puedan reponer. En Córdoba por fortuna no hubo esos actos de violencia y destrucción pero en el año de 2015 los cafetales de las zonas serranas de este municipio fueron arrasados por el mal de la roya que dejó a los cafetaleros en una muy grave situación económica de la que no se han podido recuperar.

El H. Ayuntamiento dio a los afectados plantitas de café pero es el caso que fructifican a los tres o cuatro años; mientras, aquella gente ha vivido en la pobreza vendiendo el pollito, las flores de calabaza o de izote y algo de leña. Así se la han venido pasando desde hace dos años.

No se hizo nada más en beneficio de los campesinos y culpo de esa dejadez a sus líderes que no acudieron a tiempo a Sanidad Vegetal (dependiente de la Secretaría de Agricultura) para que se consiguieran los medios para fumigar los cafetales; la roya no se hizo esperar y las matas de café se secaron.

Tampoco hubo quien se preocupara por pedir a la municipalidad que no les cobrara las contribuciones y aquella gente se quedó olvidada, como siempre sucede.

En cambio la ciudad ha tenido sus ventajas; aparecieron las plagas de los mosquitos y Salubridad mandó muchos vectores a fumigar las casas. Eso se pudo haber hecho con los sembradíos de los agricultores.

La serranía abarca desde el cerro del Gallego hasta Los Naranjos, (este perteneciente a Amatlán), está muy poblada y el café es la principal fuente de ingresos de los moradores.

La calidad del producto es tan buena que hubo años en que el grano local se mezcló con el de Coatepec; se le exportó a Nueva York los catadores no distinguieron la mezcla. Todo pasó allá como genuino Coatepec. Actualmente, el gobierno suele ayudar a los campesinos con ayuda económica, siempre insuficiente.


Rubén Calatayud


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