Una de las principales razones por las que se considera que Donal Trump tiene pocas posibilidades de ganar la presidencia es la diversidad de Estados Unidos.

"No hay suficientes votantes blancos en Estados Unidos para que Trump gane sin el apoyo de las minorías", afirmó, por ejemplo, Joe Scarborough a MSNBC.

Sin embargo, The New York Times encontró nueva evidencia que sugiere que hay posibilidades de que Trump pueda ganar sin el apoyo de las minorías.

De acuerdo con un trabajo realizado por Upshot, un número mayor de votantes blancos y de adultos maduros de clase trabajadora del que mostraron las encuestas de salida en 2012 acudió a las urnas. Esto plantea el escenario de que Trump tiene más votantes potenciales de los que se creen.

Asimismo, este planteamiento rebate el argumento demográfico de que Obama no tuvo mucho apoyo por parte del electorado blanco, y que si ganó se debió a que los jóvenes y los votantes minoritarios acudieron a las urnas en números nunca antes vistos.

Esa idea llevó a la creencia entre los Republicanos de que necesitaban captar el voto hispano para ganar las elecciones de 2016.

No obstante, nuevos datos provenientes de un censo, de registros de votantes, encuestas y de los resultados finales de 2012 muestran una realidad diferente.

Los datos muestran, de hecho, que Obama no era débil entre los votantes blancos. De hecho, a excepción del sur, le fue mucho mejor que a sus predecesores.

En segundo lugar muestran que el cambio en la demografía no fue determinante: Obama pudo haber ganado incluso si el electorado hubiera sido igual al de 2004, esto es, más blanco y más viejo de lo que se pensaba.

Todas estas son buenas noticias para Trump, según Upshot, pues él puede sumar más votantes blancos de clase obrera a su causa. Sin embargo, debe tener cuidado de no perder demasiados votantes educados y de las minorías, como le pasó a Mitt Romney.

Un electorado blanco, poco educado y viejo

La idea de que la demografía electoral ha cambiado de manera crucial y que los Republicanos necesitan a la mayoría proviene en su mayoría de datos de encuestas de salida.

Pese a que las encuestas de salida son buenas fuentes, no son perfectas, y no dan una idea precisa del electorado.

"Las encuestas de salida nos dicen por qué la gente vota, no son una muestra de la demografía del electorado", expuso Michael McDonald, un politólogo de la Universidad de Florida.

La evidencia de que el electorado es más blanco y viejo de lo que se creía proviene principalmente de dos fuentes.

La primera -y de más larga data- es la "Current Population Survey", que es realizada por la oficina encargada de realizar el censo de Estados Unidos.

La segunda es el denominado archivo de votantes: una recopilación de registros locales de cada estadounidense que se haya registrado para votar, y que incluye su edad, dirección y precisa si la persona votó o no en una elección determinada.

Para el análisis de Upshot se utilizaron los archivos de votantes de Catalist.

Según las encuestas de salida, 72 por ciento de los votantes en 2012 eran blancos, mientras que Catalist y CPS calculan esa cifra en 74/76 por ciento.

Y, mientras, de acuerdo con las encuestas de salida, el 23 por ciento de los votantes de 2012 eran blancos, estaban sobre los 45 años y no contaban con un título universitario, Catalist señala que, en realidad esa población corresponde al 29 por ciento del electorado, y CPS que al 30 por ciento, una diferencia de 10 millones de votantes.


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