Jerusalén.- El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el presidente palestino, Mahmud Abás, se estrecharon hoy la mano en el funeral de Simón Peres, uno de los principales impulsores de la paz entre ambos pueblos, hoy estancada.

Ambos dirigentes se saludaron y hablaron brevemente poco antes de que diera comienzo el funeral que se celebra hoy en el Monte Herzl de Jerusalén, donde están enterrados los "Grandes de la Nación".

De acuerdo a la edición digital del diario "Haaretz", Abás le dijo a Netanyahu durante el saludo: "Ha transcurrido tiempo desde nuestro último encuentro", a lo que el primer ministro israelí respondió: "Aprecio mucho que haya venido al funeral".

Abás se cuenta entre los 24 jefes de Estado y una decena de presidentes de Gobierno que asistieron hoy al sepelio de Peres, fallecido el miércoles a los 93 años.

Ambos líderes intercambiaron cartas secretas que llevaron al reconocimiento mutuo de Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en 1993.

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) llegó a Jerusalén acompañado por cuatro destacados funcionarios palestinos, entre ellos el secretario general de la OLP y jefe negociador, Saeb Erekat, y fue cálidamente recibido y saludado por los familiares de Peres y la hija del asesinado primer ministro israelí Isaac Rabin, Dalia Rabin.

La visita de Abás a las exequias de Peres ha despertado encendidos comentarios y críticas en medios de comunicación y páginas de internet, incluidas del movimiento que dirige, Al Fatah, donde aparece caricaturizado luciendo elementos litúrgicos judíos o envuelto en la bandera de Israel.

Hamás también ha criticado duramente su participación en el funeral, una asistencia que contrasta con la de los políticos árabes de Israel, que han rehusado concurrir al considerar que Peres representa numerosas vicisitudes negativas para el pueblo palestino.

En los últimos meses Netanyahu ha reiterado a Abás su invitación a mantener un encuentro para relanzar el proceso de paz, pero los palestinos insisten en que el diálogo no comience mientras no pare el crecimiento de las colonias judías en territorio ocupado y se establezca un calendario firme para la negociación.

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