El pasillo del templo fue adornado con ramos de crisantemos, margaritas y anturios en honor a la Virgen del Carmen. El lugar se llenó de feligreses, unos oraron para pedir paz y otros más esperaban la verbena popular.

A las 18:00 horas empezó la misa patronal de la virgen del Carmen. El clima favoreció para que poco antes se instalaran en la calle puestos de comida, desde el tradicional chileatole, las empanadas y antojitos, los tacos, además de los músicos.

El señor Joel, vendedor de algodones de azúcar desde hace diez años y vecino del lugar, expresó: “Primero la bendición, luego la bailada”. En espera que finalizara la eucaristía, dijo que sus oraciones siempre son para que haya paz en estos lugares.

De manera afable, el padre Alejandro Vázquez recordó a los feligreses que son el pueblo de la fe, “porque creemos en el regreso de Cristo, porque somos sus hijos; la santísima virgen María, siendo nuestra madre, que sea también nuestra protectora en todo momento”.

La señora Gloria, quien desde hace sesenta años es fiel devota de esta iglesia, señaló: “En esta ocasión, como en otras según recuerdo, le pido paz a la virgen, que se acabe toda esta delincuencia”.

Cerca de las 19:00 horas, después de la ceremonia eucarística, la gente pasó a disfrutar del convivio y de la comida que estaba en venta, a pocos metros los músicos se preparaban. “Esta vez tocaremos un poco de todo, cumbia, salsa y baladas hasta las diez de la noche”, anotó uno de los vocalistas.


II Alex Aguilar G.

EL MUNDO DE CÓRDOBA