Maricruz dejará la vivienda en la que vivió su infancia para cumplirle el sueño a su hija, una joven de 20 años con retraso psicomotor, que anhela tener su cuarto propio.

La mujer de 46 años, costurera desde los 15 y separada de su esposo desde hace seis, sueña con ser una de las beneficiadas del proyecto de reubicación del ayuntamiento de Córdoba.

“Me quiero mover de acá por la insalubridad y el riesgo en el que vive mi hija. Además de las plagas de ratas y otros animales vivo a un metro del río exponiéndola, como hace cinco años, cuando la crecida la dejó encerrada con el agua hasta la puerta”.

Todos los días, Maricarmen se levanta y se siente frente a sus dos máquinas de coser para poder elaborar costuras y así poder ganar dinero para ella y su hija.

“A veces me gano que 50 o que 70 pesos, no todos los días son buenos y por eso ni en sueños tenía que pudiera tener una casa. Hoy con este beneficio, quiero cumpliré su segundo sueño a mi princesa”.

Al tiempo que muestra un video en su equipo celular donde se ve a su hija dar unos cuantos pasos, la madre de familia reitera que volver a caminar era el primer sueño de Itzia Lisette. El segundo sueño, asegura, ya está por cumplirse.