A Miguel Ángel Yunes, virtual gobernador de Veracruz según el PREP, le espera sanar un estado en agonía.

Porque a pesar de ser la tercera entidad que más participaciones federales recibe, esto no será suficiente para afrontar los compromisos que hereda la administración duartista.

Y es que no por nada, en las altas esferas de la Secretaría de Hacienda todos admiten que Veracruz está en quiebra. Ejemplo:

Entre 2009 y 2015, la economía veracruzana avanzó sólo 1.7% en promedio por cada año y así se colocó en el penúltimo lugar por su tasa de crecimiento.

Aunque tiene una tasa de desempleo de 4.1%, el 68.7% de sus trabajadores están en la informalidad, y sólo el 31.3% están afiliados al IMSS.

Además, de acuerdo con el Índice Global de Impunidad México (IGI-Mex) 2016, Veracruz es una de las 10 entidades con mayor índice de pobreza, mayor impunidad y menor desarrollo.

Sobre la inseguridad, el Inegi detalla que el 80.5% de los veracruzanos consideran que la entidad es insegura. Y la corrupción también es un lastre: 84.6% considera que es “muy frecuente” y “frecuente”.

Pero lo que más pesará es lo que revela el Centro de Análisis de Políticas Públicas, México Evalúa: en 2015 Veracruz aumentó su nivel de deuda en términos de las participaciones federales, pasando de representar 43.2% en 2009 a 114.8% en 2015.

Sumemos a esto la deuda que Javier Duarte dejará al salir.

A este complejo escenario económico se agrega la violencia y las violaciones a los derechos humanos. El nuevo Gobernador tendrá que lidiar e intentar componer una entidad ‘golpeada’ los últimos 10 años.


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