Córdoba.- Hace dos años y medio, recuerda don Acasio Córdoba Sánchez, su mujer decidió abandonarlo con todo y sus tres hijos.

Este acontecimiento, dice el hombre de tez morena y cabello chino, no lo hizo declinar sino entender que el reto de ver crecer a sus hijos era algo enorme.

“Desde hace mucho, pienso darles una casa a mis tres hijos: Everardo (de nueve años), Juan Manuel (de siete años) y Acasio (de seis años) pero mi trabajo como reciclador no me da”.

Aunque le entra también al campo, los 70 u 80 pesos que gana en el chapeo o al trabajo de azadón, difícilmente le darían para iniciar una construcción.

“Ahorita pues estoy feliz. Imagínese, después de tanto tiempo pues parece que vamos a comenzar de nuevo; me viene muy bien porque además me viene la etapa de la escuela”.

Mientras los tres menores se divierten en las orillas del Río Seco, don Acasio espera poder darles un espacio digno a sus hijos para vivir y crecer.

La rutina, dice el hombre de 46 años, no cambiará. Seguirá cargando en su morral uniformes, zapatos y el lonche para estar siempre al lado de ellos.