El piscoanalista clínico Rubén Darío Vidal Palacios afirmó que los penales son en realidad “escuelas del mal”, donde la felicidad es inexistente. Detalló que los reos salen más resentidos por el mal trato y las condiciones del encarcelamiento por la falta de una verdadera readaptación social derivado de la ausencia de apoyo de los gobiernos. 

En el marco del Día Internacional de la Felicidad, el especialista quien cuenta con la experiencia de haber sido invitado para impartir conferencias en tres penales, uno en Puebla y dos en Veracruz, siendo uno de ellos el de La Toma en el municipio de Amatlán, aseveró que al interior de las cárceles y centros penitenciarios la autoestima de los reos se deteriora hasta pensar en el suicidio.

“No hay una verdadera rehabilitación, es una mentira. Es muy difícil que esas personas estando ahí adentro con un trato inhumano puedan sentirse dichosos, la verdadera situación la maquillan con eventos fortuitos para después volver a su cruda realidad”, acusó.

Vía Infomex, el jefe de la Unidad de Acceso a la Información de la Secretaría de Seguridad Pública , Alejandro Contreras Uscanga, reconoció que sólo hay 20 especialistas en psicología en 13 de los 17 Centros de Readaptación Social (Ceresos) del Estado,  (13 mujeres y 7 hombres).

Además cuentan apenas con ocho trabajadores sociales  (7 mujeres y un hombre); tres mujeres con esa especialidad y 3 técnicos e Trabajo Social, mientras que un hombre y una mujer son pasantes, a cargo de miles de presos.

El tiempo en promedio que brindan de seguimiento a los reos y ex reclusos para “garantizar” la reinserción social, señala el documento, la realizan de manera semanal, quincenal y mensual según la duración del tratamiento de reinserción social, así como dependerá del tipo de beneficio otorgado a la persona con o sin privativa de libertad. Sin embargo, para Vidal Palacios, hay un evidente abandono de parte de los gobiernos de los tres niveles al no brindarles opciones reales que les preparen cuando logren su salida y se encuentren con una sociedad carente de oportunidades.

“Para que haya una readaptación social debe haber mucho apoyo. El ambiente en los ceresos es muy feo y aún cuando hubiera un especialista en cada penal, seguirá siendo insuficiente con darles charlas motivacionales si lo que viven a diario es un cuadro de angustia y depresión. Muchos no tienen estudios y la familia poco les visita”, explicó el experto.



Ana De la Luz M.

EL MUNDO DE CÓRDOBA