Decía Octavio Paz “Para el habitante de New York, París o Londres, la muerte es la palabra que jámas se pronuncia porque quema los labios. El Mexicano en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de los juguetes favoritos y su amor más permanente” (1950). La genialidad de Paz al dibujar un pequeño, pero fundamental fragmento de las cualidades, singularidades y virtudes universales de la mexicanidad queda revelado, debido a que aborda a la muerte y sus formas representativas en la cultura mexicana, donde las expresiones sensitivas, creativas, artísticas y psicológicas han fungido como un motor y dinamismo colectivo a través de la historia, con motivo de otorgarnos un aliciente y bálsamo en la peculiar forma de enfrentar la vida, la muerte y los procesos psíquicos más íntimos en un duelo.


La fiesta de “Días de Muertos” para el mexicano, es un fenómeno excéntrico, frenético, caótico y catártico, a lo que autores extranjeros y propios lo denominan como “ritual”, debido a la existencia y polaridad que se sitúa entre el llanto y las risas, las carcajadas, bailes, silbidos y lagrimas en sus contenidos. Sin duda, un portal, paralelismo y oportunidad dimensional con la vida y la muerte, para la busqueda de un sentido de reparación(duelo)en el individuo mexicano.


Entre las virtudes del ritual de día de muertos, destacan la fecundidad prolífica e inacabada de generar procesos artísticos poseedores de dispositivos que estimulan y alientan a la elaboración y trabajo de un duelo saludable. Ya Freud abordaba en Duelo y Melancolía; “El duelo es, por regla general, la reacción frente a la perdida de una persona amada o de una abstracción que haga sus veces, como la patria, la libertad, un ideal, etc.”, por lo tanto, la fiesta o ritual de “Día de Muertos” contiene procesos positivos que estimulan la elaboración sana de un duelo por la perdida de un ser querido. Cabe mencionar que el trabajo y proceso de duelo, comprende desde el momento en que se produce la pérdida hasta cuando está es aceptada. Desde el psicoanálisis, se afirma la idea de que para atravesar con sanidad un duelo, es necesario experimentar sentimientos de falta, ausencia del objeto amado y el dolor que conlleva, con motivo de retirar en un proceso pausado (libido) todas aquellas motivaciones, deseos e ilusiones del antiguo objeto (persona), con miras a depositarlas en otros nuevos.


La muerte para el mexicano adquiere un lugar especial, por tal motivo le rendimos culto y ritual mediante la fiesta. Gracias al misticismo heredado por las culturas prehispánicas, En tal festividad a la muerte se puede observar el jugueteo con ella; en los refranes, versos, canciones, calaveras hechas en papel china y esqueletos coloridos de barro o piedra; el consumir en ese simbolismo tan peculiar de comer los diferentes panes con figuras de calaveras, el acto de consumir y jugar, se sintetiza en representar la burla a la vida, afirmando la insignificancia de la existencia humana y en especial la del mexicano carente de valor. Pues simbólicamente en el consumir los panes, se dice que el mexicano se nutre de ella. Pero dentro de esta indiferencia a ambas (vida-Muerte), el mexicano carga en su conciencia que son importantes, pues se afirma de manera psíquica e histórica que se viene de la muerte y no de la vida. Afirmación que se respalda con las letras del poeta Villaurrutia en su “nostalgia de la muerte” y por el poema de “muerte sin fin” de José Gorostiza. ...Es Posible ¿hablamos?.


Psic. César Sinhué Gómez

Terapia Psicoanalítica

Niños, Adolescentes, Adultos y Parejas

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