En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharlo; por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: “Este recibe a los pecadores y come con ellos”.


Jesús les dijo entonces esta parábola: “¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdió hasta encontrarla?. Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría y al llegar a su casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: ‘Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido‘. Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentirse.


Palabra del Señor.


El corazón de Dios no se parece al de los hombres, porque los hombres tendemos a juzgar, exigir justicia y castigo ante aquellos que nos han hecho el mal, incluso se piensa que la gente es mala porque así lo quiere.


Dios conoce tu corazón y sabe que como una oveja frecuentemente te extravías buscando la felicidad y la realización. En el caminar de la vida nos extraviamos pensando que la felicidad está en la comprensión de la pareja, en la estabilidad económica, en tener cosas que cada día son más superfluas, cosas que solo vacían nuestro corazón y nos hacen superficiales.


Por ello Jesús no duda salir a buscarte por medio dela Iglesia, sabe que tal vez estás perdido sin saber hacia donde va tu vida, o cual es el camino para salir de tantos pecados y problemas en los que te metes, cómo poder lograr estabilizarte en tu matrimonio. Si te sientes confundido sin saber que decisiones tomar, permite que Jesús, el único pastor, te tome en sus brazos y te conduzca a pastos verdes y seguros, es decir, te lleve a la paz y al perdón.


Cualquiera que sea tu pecado Jesús lo puede perdonar, permite que sane las heridas del pasado que están en tu corazón.


Germán Alpuche San Miguel

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