Germán alpuche san miguel

« EL EVANGELIO DE HOY »


En aquel tiempo, los fariseos se confabularon contra Jesús para acabar con él. Al saberlo, Jesús se retiró de ahí. Muchos lo siguieron y él curó a todos los enfermos y les mandó enérgicamente que no lo publicaran, para que se cumplieran las palabras del profeta Isaías:

Miren a mi siervo, a quien sostengo; a mi elegido, en quien tengo mis complacencias. En él he puesto mi Espíritu, para que haga brillar la justicia sobre las naciones. No gritará ni clamará, no hará oír su voz en las plazas, no romperá la caña resquebrajada, ni apagará la mecha que aún humea, hasta que haga triunfar la justicia sobre la tierra; y en él pondrán todas las naciones su esperanza.

Palabra del Señor.


Hoy los nuevos fariseos, es decir, los expertos de la sociedad, mucha gente respetable y reconocida por su sabiduría humana se va confabulando contra Jesús, se organizan para atentar contra la vida moral de los comunidad, van presentando por diferentes medios que actitudes como el adulterio, la pornografía, la homosexualidad, el robo, como algo no tan malo; reducido a la esfera de conciencia de cada individuo.

Se pretende reducir la vida y el mensaje de Jesús a los templos religiosos y no permitir que su presencia impregne las oficinas, las escuelas, las fábricas, en fin, se busca excluirlo de los lugares donde se pueda sentir su presencia a través de los cristianos. Y muchas veces “Jesús se retira de ahí”, es decir, deja esos matrimonios donde es rechazado y experimentan la separación, el divorcio, con las consecuencias que ello trae para los hijos; deja las oficinas o la fábricas hasta que queda el ambiente impregnado de envidias, chismes, adulterios solapados por todos los que trabajan ahí, en fin, Jesús los deja abandonados a las apetencias de su corazón.

No obstante algunos desean una vida diferente, Dios les da esta indicación: “Miren a mi siervo, a quien sostengo; a mi elegido, en quien tengo mis complacencias”. Esta es la invitación de este día, “mirad a Cristo”, él es el Señor que puede transformar nuestra vida, que perdona nuestros pecados, que no nos juzga sino que da la paz y el perdón; en él reside la fuerza del Espíritu de Dios que reconstruye a las personas y les da la posibilidad de iniciar una vida nueva; sólo se necesita que te dejes tocar por él y con el corazón en la mano le supliques que te ayude a empezar una nueva vida a su lado.