Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1:57-64

Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.

A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: “No. Su nombre será Juan”. Ellos le decían: “Pero si ninguno de tus parientes se llama así”.

Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño. El pidió una tablilla y escribió: “Juan es su nombre”. Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios.

Palabra del Señor.

Juan el Bautista es el profeta enviado por Dios para preparar al pueblo a la llegada del Mesías esperado. El es figura de todos los cristianos que llevamos por nuestro bautismo una elección y una misión extraordinaria, preparar nuestro mundo para la presencia de Cristo, el Señor.

Es por ello que Dios da signos de la elección de este niño, pues es concebido en la vejez de sus padres y al recibir su admisión en la comunidad (circuncisión) su padre recobra la voz. Así Dios hace con nosotros, nos elige y va rodeando nuestra vida de signos de su presencia, muchas veces no percibidos superficialmente por nosotros. Pero no has de dudar que tu vida no es una casualidad, ni que has aparecido en este mundo solo para vegetar o sobrevivir; tienes una misión importante en la vida, como el Bautista tienes que ir preparando a los que te rodean para que también puedan encontrarse con Cristo.

La misión profética del Bautista es también tu misión, estas inmerso en una sociedad que necesita urgentemente del Mesías, toda una generación que busca afanosamente la felicidad y la realización que únicamente está en Cristo, el cordero de Dios.

Por: Germán Alpuche San Miguel