Ciudad del Vaticano.- Un líder religioso que vive en el “presente absoluto”, con realismo, sin dejarse condicionar por opiniones ajenas e “insoportablemente evangélico”, así es el Papa Francisco, según su exvocero, Jorge Oesterheld.

En entrevista con Notimex el sacerdote argentino, quien fue jefe de prensa de la Conferencia Episcopal Argentina en los años que Jorge Mario Bergoglio fue presidente, dio detalles de la relación del actual pontífice con los medios de comunicación.

“A medida que va pasando el tiempo, está aprendiendo un poco más el oficio (de Papa) y ha tenido muchas experiencias de la repercusión de su palabra que, al principio, no registraba tanto”, consideró.

Reconoció que el principal cambio desde su época como arzobispo de Buenos Aires ha sido aceptar las conferencias de prensa a bordo del avión papal y el intercambio franco de opiniones con los periodistas, partiendo desde su simpatía.

“Antes estaba un poco a la defensiva, en buena medida por la situación en Argentina. Es muy distinto hablar como Papa que hablar como arzobispo de Buenos Aires. Ahora como Papa lo veo más suelto y más él, hablando de una manera que –al principio- me sorprendió”, dijo.

Entre 2005 y 2011 Oesterheld acompañó de cerca a Bergoglio, administrando su contacto con la prensa. Parte de la experiencia adquirida en esos años la plasmó en el libro “No basta con un click”, que pronto llegará a las librerías mexicanas.

Sobre Francisco, aseguró que él obra en conciencia y cuando está convencido de algo “no lo para nadie”, sorprendiendo con la seguridad y la energía con la que actúa.

“A él le decías: mire que pasado mañana ocurre tal cosa, y te miraba extrañado. El no sabía lo que iba a ocurrir pasado mañana, pero sabía lo que iba a hacer cuando llegara ese momento. Pasara lo que pasara. Vivía y vive en un presente absoluto”, citó como ejemplo.

“Es una persona que tiene muy claro su camino, más allá de la opinión de los demás. Sí escucha mucho las razones ajenas, pero no toma en cuenta cuando se le dice: Mire que a la gente no le va a gustar”, añadió.

El sacerdote argentino debió afrontar, junto al hoy pontífice, situaciones de dificultad a nivel público como la votación del llamado “matrimonio igualitario” en Argentina, las uniones entre personas del mismo sexo.

Ante esas y otras circunstancias, para Oesterheld el Papa siempre respondía desde el mensaje cristiano, llegando incluso a ser “insoportablemente evangélico”.

Y ante las críticas respondía: “Y bueno, de Jesús decían cosas parecidas, no hay que perder tiempo en eso, hay que seguir adelante”.

Sostuvo que parte de su éxito como cabeza de la Iglesia radica en su desafío constante al “statu quo” desde un lugar muy novedoso: el campo religioso.

Precisó que cuando el Papa decidió instalar regaderas en el Vaticano para que las personas sin techo se puedan asear, hizo un gesto “mediático y sorprendente”, pero también “absolutamente evangélico”.

“Sorprende que a nadie se le haya ocurrido antes, porque es obvio. Ese tipo de gestos es muy suyo y sale no de las ganas de verlos limpios, sino de que el evangelio dice que de esa gente nos debemos ocupar. El no se conforma con decir ‘tendríamos que...', él va y lo hace”, apuntó.

Advirtió que detalles como ese, no es “populismo”, sino solo un mensaje cristiano y tacharlo de “populismo” es pretender descalificar el ejemplo de Jesús.

Recordó que el Papa no tiene soluciones fáciles ni frases hechas para todo, incluso ha llegado a confesar que para algunos problemas no tiene respuesta y prefiere no pronunciarse definitivamente.

“El Papa debe confirmar en la fe, no en todo. La fe no es todo. Si el problema es el conflicto de Medio Oriente, el Papa no tiene por qué confirmarte en la fe, sobre eso él da su palabra”, aclaró.

“Si el problema es el matrimonio de los gay, no va a confirmar en la fe, sino que va a hablar del valor de la persona, de la situación, la necesidad de respuesta. Te va a plantear el problema. Ahí no está en juego la fe”, abundó.

Constató que el gran desafío de Francisco es lograr que todos los fieles tengan una fe más madura y eso implica aceptar que la fe no es compartir “ciertas seguridades”, sino también “determinadas oscuridades”, cosas que no se sabe o no se comprende.

“La fe no es afirmar como loro todo lo que dicen los documentos de la Iglesia, eso es otra cosa. Jesús es mucho más una pregunta que una respuesta. Si, es verdad, él es la respuesta a todos los interrogantes del hombre, pero también es el mayor interrogante que se le plantea a cualquier ser humano”, ponderó.

Notimex

Foto. Archivo/EFE