México.- El éxito de los superalimentos, cada vez más presente en los hábitos alimenticios de los mexicanos, deriva a un plan de mercadotecnia cuyo mayor logro resulta ser incluir el calificativo "súper", pese a no contar con ningún soporte científico que lo avale.

"La Food and Drug Administration (FAD) no ha validado el término. No hay una definición ni legal, ni científica, ni médica. Es un término de comercialización nada más", explica a Efe la especialista en obesidad y nutrición de la Universidad Iberoamericana Ilse Sánchez.

Los superalimentos, también llamados "superfood", son aquellos que son ricos en "vitaminas, minerales, citronutrimentos y citoquímicos" que teóricamente "ayudan a prevenir enfermedades".

Algunos de los más sonados son la semilla chía, el aguacate, la quinoa, el cacao en polvo o las goji berries.

"Son alimentos muy caros que la gente piensa que si los incluye en su dieta habitual, en su consumo diario de alimentos, va a tener los efectos que han escuchado gracias a la mercadotecnia", apunta la nutrióloga.

Sin embargo, agrega, la ingesta de dichos alimentos "no va a servir de nada si no se consumen dentro de una alimentación adecuada".

"Un alimento no va a hacer magia por si solo", señala Sánchez, quien lamenta el consumo inadecuado de estos alimentos.

Un ejemplo de ello es la quinoa, "un alimento bueno con carbohidratos y proteína", ingerido para evitar comer otros productos más caloríficos.

"Pero si tú combinas leguminosas con cereal también puedes obtener esa proteína", explica la experta, quien considera que los nutriólogos no pueden "recomendar un alimento que englobe todo"; es importante dar otras opciones para cubrir las necesidades nutrimentales de los pacientes.