Para desintoxicar a mis lectores que se están pasando los días con las trágicas nuevas de los penosos hechos que salen del palacio de gobierno de Xalapa y de la legislatura, trataré hoy de la reciente función de cine del pasado miércoles, donde en la céntrica Capilla están pasando películas regulares a buenas.

La sala cuenta con más de cien butacas, la entrada cuesta veinte pesos y regalan a cada persona una bolsa de palomitas. Comparado con el precio de los otros cines ir resulta razonable por económico y así la concurrencia coopera con alguna buena obra social de los organizadores que, según mi leal saber y entender dirigen el Patronato pro Museo de Córdoba.

El programa de esa función no me parecía gran cosa. Admito que fui un fanático del cine pero mi cultura y afición no pasaron más allá de las películas de vaqueros y de las musicales. En fin, como mi señora quería ir, con gusto la acompañé a ver una cinta americana donde se retrata fielmente la falta de ética de nuestros vecinos gringos: varios matrimonios; las mujeres engañan a los maridos y éstos también engañan a sus esposas. Eso es prueba de la inmoralidad que domina en el vecino país.

Para mí, además, la cinta me interesó porque en el reparto aparecía Shirley Mc.Lane que en tiempos ya lejanos protagonizó muchas películas, compartiendo con otra gran actriz, Jane Fonda, los primeros lugares entre los millares de artistas de su país. Pensaba que ella haría el papel de ancianita que se la pasaría sentada en una mecedora pero no fue así: apareció en el film como una abuela madura, con la piel de colegiala lisa y sin arrugas; abuela sí pero enamorada de su vecino.

Me comí las palomitas, dormí un rato y desperté con dolor en la espina dorsal pero aguanté toda la función.

Antes de ser pasado el primer rollo un señor a voz en cuello dió algunos pormenores sobre el argumento, mismos que mi sordera me impidió escuchar.

Ya de salida tuve la gran oportunidad de saludar a personas que por mis encierros no veía desde hace mucho. Para mí fue muy reconfortante.

Estaré muy pendiente del próximo programa y que se publica en El Mundo y si le parece a mi señora, la acompañaré. A lo mejor exhibirán una buena película de vaqueros.

RUBÉN CALATAYUD

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