El presidente Peña Nieto dio el dedazo y José Antonio Meade puede ser considerado como candidato único y firme del PRI a la presidencia de la República en las elecciones del año 2018.

Como es de costumbre las organizaciones obreras, campesinas y hasta las empresariales aplaudieron la decisión y manifestaron a los medios su satisfacción por la selección de un hombre muy preparado e inteligente para desempeñar el muy difícil cargo de primer Jefe de gobierno.

Meade (dígase Mid) habló en el auditorio del PRI; pronunció un breve discurso donde ofreció que trabajaría por que las familias tuvieran comida y también seguridad en las calles.

El ahora candidato fue elogiado por sus estudios y por su trabajo desempeñado en primer lugar como Secretario de Estado del gobierno panista de Felipe Calderón. Después el partido tricolor lo llamó para trabajar en el gabinete priista de Peña Nieto, habiendo desempeñado muy altos cargos: Secretario de Relaciones Exteriores, poco después ocupó dentro del gabinete el puesto de Desarrollo Social y finalmente fue nombrado Secretario de Hacienda, esta vez en substitución de Luis Videgaray.

La televisión llenó de elogios a Meade pero también de críticas; en el programa de “Es la Hora de Opinar” Jorge Castañeda le lanzó las primeras críticas siendo una de ellas la inactividad demostrada por Meade en sus funciones donde no dio color en ninguna de ella. Hubo más denuestos.

La verdad es que un solo hombre en el más alto puesto del gobierno, aún con el auxilio de sus secretarios, no podrá adelantar gran cosa, México es un país igual que un barco hundido por todas partes. Los esfuerzos de Peña Nieto por transformar a nuestra Patria la hundieron más. Hoy estamos más endeudados con la banca externa y de la deuda interior vale más no hablar. La pobreza es general y ahora ha llegado a gran parte de la clase media, la delincuencia organizada domina por doquier al grado que nuestras fuerzas armadas están claramente rebasadas y el nuevo plan educativo está empantanado y así seguirá por muchos años. La corrupción y la impunidad predominan y si el futuro presidente, quien fuera, mete a la cárcel a los malos funcionarios todo quedaría en lo mismo porque los que vengan llegarán con las mismas malas intenciones de hacerse multirricos.

En el extranjero se nos critica: ¿Por qué los mexicanos soportan a tan malos gobiernos?, dicen. Y qué va a hacer uno, si ellos tienen tantos militares bien armados. No hay de otra.


Rubén Calatayud


Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz