Escenarios

Luis Velázquez


Aun cuando hasta los niños de primaria saben del "desorden administrativo, el caos financiero y la corrupción política" en el duartismo, la capacidad de asombro está vigente.

Por ejemplo: resulta inverosímil que el doctor en Economía egresado, dice, de la Complutense de España, adeude más de 450 millones de pesos del Fondo Metropolitano a los alcaldes de Xalapa, Veracruz, Acayucan y Coatzacoalcos. Y más, mucho más porque se trata de recursos federales.

Es decir, el dinero que el gobierno de Enrique Peña Nieto, a través de la secretaría de Hacienda y Crédito Público del presidenciable Luis Videgaray Caso depositó a Sefiplan, secretaría de Finanzas y Planeación, para entregar a su vez, y en automático, a los presidentes municipales.

Es el mismo caso, por ejemplo, de la Universidad Veracruzana, UV, a la que Javier Duarte también escamoteó 400 millones de pesos del subsidio federal a la máxima casa de estudios y a la fecha ningún centavo ha retribuido.

Es más, de nada ha valido la convocatoria de los diputados locales panistas, Hugo Fernández Bernal y Julen Rementería del Puerto para que SEFIPLAN entregue los 450 millones de pesos a los ediles y su discurso está arando en el desierto.

De acuerdo con la ley, los ediles pueden interponer una denuncia para fincar respon sabilidades, pero como son priistas han apostado, digamos, a la prudencia y la paciencia, creyendo que el olmo produce peras.

Peor tantito:

Resulta inverosímil que si los fondos federales fueron, digamos, desviados a otros programas, a otras regiones, a otros bolsillos y/o al jineteo bursátil, la secretaría de Hacienda y Crédito Público sea omisa con el destino de los recursos oficiales. Y más, cuando la Auditoría Superior de la Federación lanzó la alerta sobre que el duartismo significa el cochinero más sucio del país en el manejo con sentido social del erario.

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Desde hace un ratito, el diputado Fernández Bernal, presidente de la Comisión de Desarrollo Metropolitano del Congreso, ha abanderado tal causa, pero sin ninguna trascendencia. Nadie en SEFIPLAN ni en el palacio principal de gobierno en Xalapa lo escucha. Nadie le hace caso. Ningún eco en el otro lado del charco.

Y más porque los recursos salieron de la SHyCP etiquetados, como siempre, y como en el caso, según el legislador panista, fueron desviados a los distintos fideicomisos, donde la fama pública consigna hay otro lodazal inimaginable.

Incluso, si tal fue el destino de los dineros federales asignados al Fondo Metropolitano ha de abrigarse la certeza de que el sexenio duartista llegará a su fin, dejando en el limbo tales asignaciones, de igual manera como ninguna duda existe con el subsidio federal que Javier Duarte, JD, distrajo de la UV.

Y de ser así, JD se iría en medio de la impunidad, intocado e intocable, a menos, claro, que el góber electo cumpla su promesa que lo llevó al triunfo en las urnas de la cárcel para su antecesor y que mucho se duda.

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La primera alcaldesa en levantar la mano denunciando la retención de participaciones federales en la SEFIPLAN fue Amanda Gasperín Bulbarela, de Rodríguez Clara.

Luego, y de pronto, calló, se ignora porque le habrían pagado y/o planchado, digamos, con la promesa de la candidatura a la diputación local por el distrito de Santiago Tuxtla que perdiera ante la perredista Yazmín Copete, protegida de Arturo Hérviz.

Después, el diputado panista, Jorge Vera, también reveló que la SEFIPLAN le retenía las participaciones a 15 alcaldesazules. Ydepronto,zas, el silencio.Más tarde, el presidente del CDE del PRD, Rogelio Franco Castán, se envalentonó y en las escalinatas de la Catedral, frente al edificio del gobierno del estatal, en Xalapa, se plantó con los ediles de su partido denunciando la retención de las participaciones federales. Y de pronto, de igual manera, el zíper político.

Ahora, el par de legisladores panistas (Fernández Bernal y Julen) abanderan la causa de un trío de alcaldes, los tres, oh paradoja, priistas.

Sea plan con maña, sea justicia a secas, el duartismo sigue tocando fondo con el lodazal administrativo por todos lados. Y, lo peor: con recursos federales, sin que el peñismo voltee a Veracruz, y eso que Enrique Peña Nieto alardea que en ningún momento es un político omiso.

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Más todavía: ante el cochinero con las participaciones y los fondos federales en Veracruz resulta indicativa la aplicación de la ley con sentido político que el Peñismo decidió en el caso de los líderes magisteriales de la CNTE. Por ejemplo, al momento han encarcelado a cinco, el último, Rubén Núñez, de la sección 22 con sede en Oaxaca, acusados de lavado de dinero. Nadie duda de que, digamos y sin conceder, que ellos se habrían "ido al monte", de igual forma como por ejemplo, Elba Esther Gordillo en su momento, y/o el petrolero Carlos Romero Deschamps y el ferrocarrilero Víctor Flores Morales.

Sólo que Deschamps y Flores se han disciplinado al peñismo, en tanto los otros, los profes por ejemplo, se han opuesto a la reforma educativa. Y para que aprendan, el tolete, el garrote, la macana y la cárcel, y el siguiente paso sería el panteón porfirista.

En contraparte, de peores cositas han señalado a Javier Duarte, y aun cuando, incluso, el destino oscuro de los recursos federales está de por medio, nadie lo toca.

Intocable, pues.

Por eso, por más y más que siga pataleando el diputado Hugo Fernández Bernal, ningún resultado tendrá. Tampoco la UV lo obtuvo con sus dos marchas apoteóticas en Xalapa, el cabildeo en el Congreso de la Unión, en la SEV y en Los Pinos, y la solidaridad de la ANUIES, la ONU y la Unesco. Yo, dirá Javier Duarte, soy el Estado. Yo... soy intocable. Yo... soy peñista.

Y Veracruz, es mi gran hacienda porfirista.


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