Roma.- Napoles, cuna de la mafia de la Camorra, vuelve a acaparar la atención mediática. Sólo que en esta ocasión los protagonistas no llegan a los 18 años de edad.

En las últimas semanas, varios grupos de menores atacaron con extrema violencia a coetáneos indefensos en diferentes lugares de la ciudad sureña italiana; antes de la Navidad, una pandilla de adolescentes causó heridas muy severas a un joven de 17 años en el centro; el pasado 12 de enero, otro ataque dejó en el suelo a un estudiante de 15 años.

Ciudad con niveles criminales elevados, Nápoles sufre el drama social de una generación de jóvenes que, alejados de familia y escuela, viven la violencia como algo normal y cotidiano.

"La verdadera responsabilidad de todo esto la tenemos los adultos al crear periferias degradadas, donde los jóvenes no tienen nada que hacer y donde las mismas familias ha perdido todo control sobre los adolescentes", indicó a REFORMA el sociólogo y profesor universitario Francesco Mattioli.

Si bien el fenómeno de las pandillas siempre ha existido, recordó el experto, hoy día los adolescentes ha alcanzado niveles inimaginables de alienación social y abandono.

"Demasiados jóvenes se sientes hundidos en contextos profundamente degradados. Sienten que no valen nada y apenas pueden aferrarse a algún modelo cultural violento que le proporcione un determinado poder, pues lo hacen sin ningún temor", explicó Mattioli.

De la misma opinión es el Ministro de Gobernación italiano, Marco Minniti, quien destacó recientemente la gravedad del fenómeno.

"La violencia generada por las pandillas puede compararse al terrorismo por afectar sin ningún patrón específico y hay que actuar con firmeza", dijo al margen de una reunión de emergencia con las fuerzas de Policía en Nápoles.

Para tratar de enfrentar el creciente fenómeno de la violencia entre menores, el Gobierno italiano dispuso el inmediato despliegue de refuerzos de seguridad en las zonas más delicadas de la ciudad, cómo los céntricos barrios españoles y la periferia más degradada.

"Hace tiempo se afirmaba que la alienación estaba en los pequeños pueblos, donde las personas no tenían opciones de vida y culturales. Pues ahora es todo lo contrario: la verdadera alienación se sufre en las ciudades, donde existen los fenómenos de las pandillas, de la violencia escolar, de la criminalidad organizada", destacó Mattioli.

El vandalismo y las pandillas son las puertas de entrada para afiliarse a la criminalidad organizada, y en Nápoles hay quienes luchan a diario para romper esta espiral de la violencia.

Es el caso de Gianni Maddaloni, maestro de judo y entrenador de campeones olímpicos italianos, el cual con su gimnasio trata de alejar a los adolescentes de la calle, ofreciendo con el deporte una alternativa de vida y un modelo cultural diferente.

"Los jóvenes viven a través de modelos y los modelos que les adultos les proporcionamos son falsos y violentos", afirmó Maddaloni, dueño del Star Judo Club, ubicado en el barrio de Scampia, lugar donde la Camorra tiene su máximo poder.

"Necesitamos apoyo, fondos, sin embargo los políticos parecen preocuparse más por las elecciones que por nuestros jóvenes", concluyó.

Agencia Reforma