Habla con dulzura y apasionamiento cuando se trata de su hija, la menor de 3 hermanos (más dos varones), Pese a historias tipo revista del corazón de “triunfos de la noche a la mañana”, la amable señora afirma no ser así, precisamente, sino de fuerza de voluntad, vocación, y buena ayuda del Altísimo.

La Dra. Elisa Cabrera de Carrillo, chiapaneca casada con nayarita ingeniero de Chapingo, viviendo en Texcoco, Edomex, ven que desde los 3 años, a la benjamina de la familia le encanta bailar.

“Era muy inquieta, y cuando hacen en el kínder un festival, ella quiere participar. Le hago un bikini con paliacates rojos, y sale como la Negrita Cucurumbé, llamando mucho la atención,” debido sin duda a su encanto natural y al lunar en la mejilla derecha que es casi como su sello físico característico; pero además tomándose en serio su papel.

El asunto es que desde entonces, sobre todo en los veranos nayaritas, cuenta la doctora Cabrera, “cada vez que hay oportunidad arma con sus primitos sus pequeños shows, y todos tienen que bailar. Insiste tanto, que al cumplir 6 la inscribo en una academia de danza en Texcoco; por entonces vamos al DF y la llevamos a una función de ‘Las sílfides’ en Bellas Artes, y a la salida insiste que ‘quiere bailar como esas niñas’.”

Tiene Elisa apenas 9, y sus padres la llevan a la Escuela del Bellas Artes a una prueba de aptitud. Les confirman que la niña “posee aptitudes extraordinarias.” Más sorprende que por ningún de ambas ramas familiares hay antecedente musical.

“Mi hija es también hija del INBA en su formación profesional”, concede la doctora en medicina general, especialista en diabetes y baratría, que habla desde su consultorio particular y dedica al menos una hora diaria a atender la Fundación Elisa Carrillo A.C., en la que participa toda la familia, desde sus padres al esposo de Elisa, contadores profesionales. Se dedican a conseguir becas de apoyo a niños mexicanos con talento para que se formen artísticamente en instituciones mundiales. Labor que al equipo hace “muy orgullosos” por sus logros, ya que han podido enviar a varios chicos sin recursos a probarse en instituciones como el Ballet de Sttutgart, o el de Berlín, del que actualmente Elisa es la Prima Ballerina.

“Eruviel”, se refiere al casi ex gobernador de Edomex, es “pieza importante en la Fundación ´Elisa Carrillo´, donando 100 becas para bailarines, 10 para técnicos, y una profesional de U$25,000, que ya envió a unos niños talentosos a Berlín y a Polonia, costeándoles hospedaje, comidas y transporte.

A los 14, INBA y Fonca otorgan becas a Elisa para estudiar en Londres, una de las ciudades más caras del mundo. “No somos ricos”, dice la doctora, contribuíamos con una décima parte de los U$30 mil mensuales que cuesta su manutención en la capital inglesa. No habla inglés, reconoce su madre, y Elisa afirma, “pero voy a aprender” (hoy domina 5 idiomas), y va a vivir en una casa con 17 chicos de todo el mundo, en un cuarto 2x3 mts que comparte con tres niñas en 4 literas. La mamma siente “mucha alegría y mucho dolor” por separarse de su única hija –tras hacer prometer a los padres ir a visitarla tan seguido como puedan--, visitas anheladas porque Elisa, que no deja de amar a México, pide le lleven “tlacoyos, tostadas, antojitos que nos gusta en la familia.”

Elisa se va de México a los 14, y hoy es figura representativa del arte de Terpsícore mexicano, ganando cifras masivas de seguidores y apoyadores. Y la doctora Elisa Cabrera de Carrillo dice que agradece grandemente a Dios, porque cuando le pide “ayúdame a conseguir recursos para que mi hija logre su sueño”, le vinieron las becas del Fonca y el INBA.

Doña Elisa madre cree en Él, pero no ignora todo lo que su talentosa, bella y carismática hija está haciendo en el mundo contribuyendo a darle un rostro mejor. “Me siento orgullosa, claro, y feliz de que mi hija se logre como profesional y como mujer”. Elisa desposó al bailarín ruso Mikhail Kaniskin, que además de padres de Maya Elisa, de año y medio, y a quien llevan cuando pueden en sus viajes internacionales (vive en Berlín al cuidado de una nana), y que aprende ruso y español por sus progenitores, y alemán dado el país en que radican. La doctora que parió a esta estrella internacional (que bailó a tres meses de dar a luz, por compromiso fuerte), es ahora su representante legal, su Relaciones Públicas en México (Mikhail lo hace internacionalmente), mientras el papi agrónomo-vuelto-contador administra la Fundación.

“Elisa ama a México profundamente”, y se hace ya una constante que el país la ama, la admira, y aplaude el rol de Embajadora de Buena Voluntad otorgado por el gobierno pero merecido a pulso.

La primera bailarina del Ballet de Berlín viene a revalidar al festival bianual de danza de Martha Sahagún y a entregar una beca, debiendo llegar a Córdoba en noviembre, bailando el sábado 4. Anote este acontecimiento singular. Y cuente conque estará ahí Elisa grande, su porrista número 1, quien nunca imaginó que su hija llegase a tales alturas.


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