Toño Munguía se fue a trazar sus medidos pases y servicios a la pradera celestial, vistiendo ahora si de manera eterna la casaca de Dios, como antes lo hizo con los matices del Necaxa y Azul.

Hombre que fue célebre en el futbol mexicano rentado en aquellos sesentas maravillosos, debutando con aquel Necaxa de los inolvidables diez minutos, lapso de tiempo en las rectas finales de sus partidos, en donde transformaba lo que parecían derrotas en victorias heroicas.

Y Toño fue heroico aparte de sabio en la media cancha rojiblanca, muchas veces quitándose la toga de maestro, para colocarse el overol de obrero luchando en cada centímetro de la cancha, hacedor de goles con el Necaxa, recordando que en una campaña fue el máximo anotador de su equipo aún por encima de aquel brasileño de las espinacas Javan el Popeye Marinho, y de Guillermo el Chato Ortiz, otro inmortal de todos los tiempos en nuestro balompié rentado.

Mas lo mejor de Toño ido de esta vida apenas el ocho de enero del nuevo año a los 75 años cumplidos, fue cuando lo contrato Cruz Azul, tres títulos de liga, uno de copa, otro lauro, ahora de campeón de campeones, y títulos de Concacaf, haciendo pareja con Héctor Pulido en la mitad de la cancha, surtiendo de balones al chamaco Fernando Bustos, Octavio Muciño y Hernández Pat.

Teniendo a la vez una gran copa del Mundo en el México 70, primero entrando como cambio, para luego ya no soltar el puesto de gran pensador de la mitad del terreno, formando una gran linea de arquitectos con el seleccionado de la patria al lado de su viejo conocido Pulido y de José Luis Gonzalez Dávalos el gran Puma, con el cual ya se reunió en la gloria.

Eran tiempos de poemas sobre la cancha y de bardos trazando balones, para conformar grandes paginas selectas al propio futbol mexicano profesional de todos los tiempos,

Y El Negro era un poeta. PD. Fue el anotador del gol que le dio el primer titulo de Liga al Cruz Azul, marcado ante el León.


TOMÁS SETIÉN FERNÁNDEZ.

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