Recuperando prestigios, caídos de manera espantosa, y sobre todo hallando por fin las invitaciones a las supuestas selecciones de galas, Argentina y Portugal terminaron metiéndose a Rusia 2018 prácticamente con calzador, suspirando casi un millón de aficionados y directores de mercadotecnia, publicidad y promoción,ya que al estar ambas selecciones en la próxima Copa del Mundo, si el diablo no mete la cola tanto Lionel Messi como Cristiano Ronaldo, los dos mejores jugadores del mundo van a estar presentes, por lo cual todo se va a vender a precio de oro en tiempo, espacios y partidos.

Y si el tango fue borrado de las canchas, rompiendo los viejos acetatos los tres goles de Lionel Messi (divo, sabio y el todo para la albiceleste), para que apareciese

-el caminito por el tiempo forjado- para los ches, así como un florido e inexplicable Abril en Portugal para los lusitanos, otras selecciones tanto en Europa como en Conmebol, y a la vez en Concacaf, derramaron lágrimas de sangre como el color del representativo de Chile goleado por un Brasil imponente, para evitarle cualquier sendero de llegar a Rusia el año entrante, como a la vez Holanda ya sin un chisguete siquiera de aquella naranja mecánica de incomparable sabor, y que nos dicen del seleccionado de los Estados Unidos batido por Trinidad y Tobago, encontrando en el fondo de su maleta un cartucho de dinamita, que los hizo volar a algo mas que un país de ensueño quedando fuera del gran sarao.

Calificando el el área de los cocos por vez primera a una copa del mundo el representativo de Panamá dueño del tercer lugar del lleno de suspenso infernal Hexagonal de tercer mundo futbolero, permitiendo a la vez el enésimo ridículo de Juan Carlos Osorio al frente de la Selección de México, que su similar de Honduras, venciendo tres goles por dos a los cuadros entre de papel y cartón que ha presentado el colombiano, este de lleno en el repechaje.

Volviendo a quedar en evidencia nuestra selección inflada con algo mas que el gas helio, con la propia baba y saliva de los miles de merolicos, capitalinos en su mayoría, suponiendo que ya los nuestros están en vías de ganar por primera vez en el extranjero un quinto partido mundialista, hecho que solo ha logrado Bora Milutinovic, al frente de aquella selección en el México 86 luego de vencer a Bulgaria dos por cero.


Tomás Setién Fernández

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