El equipo del Monterrey llevaba encima todas las plagas habidas y por haber en el mundo del futbol, tras aquel funesto accidente que casi partió en dos para siempre al cuadro norteño, cayendo y levantándose prácticamente en muletas, los rayados todavía recibirían antes de partir a un exilio que a gritos pedía la lógica, no entendiéndola un cuadro valiente y heroico, la máxima goleada que todavía existe en la historia del balompié azteca de todos los tiempos, aquel 14 goles por 0 que le endilgo aquel poderoso equipo de los Tiburones Rojos del Veracruz, dentro de una fecha oficial de aquel torneo en donde los escualos y los Potros de Hierro del Atlante luchaban de poder a poder por el título, llevando anotados 111 tantos los azulgranas por 84 goles de los jarochos.

Quedando grabada aquella tarde del 26 de mayo de 1946, cuando el equipo porteño recibió a lo que quedaba del cuadro norteño, que inclusive antes de llegar al Puerto Jarocho, el camión que los transportaba sufrió una avería por lo cual el largo viaje desde la Sultana del Norte hacia Veracruz fue mas o menos de 30 horas, llegando ya vestidos a jugar y a que los hicieran puré los jugadores del Monterrey.

El primer tiempo entre Veracruz y Monterrey finalizó ocho goles por cero, llegando después mas tantos en la fase del complemento, evocándose que el Pelón González anoto cinco tantos, seguido de Lazcano y Enrico con tres goles cada uno, Luis de la Fuente el Pirata con dos, cerrando cifras Valdivia en un encuentro que fue de locos.

 

Tomás Setién Fernández

El Mundo de Córdoba