Orizaba.- La zona de Orizaba, junto con Coatzacoalcos, es foco rojo y de riesgo para el paso de migrantes centroamericanos, sobre todo para mujeres que son enganchadas o raptadas para la trata y explotación sexual.

Orizaba es un lugar de miedo para los centroamericanos, señaló Irinero Mujica, presidente de la asociación civil Pueblos Sin Fronteras, que apoya y defiende los derechos de los migrantes.

Después de tres años de no pisar territorio orizabeño, el miércoles por la tarde, la Caravana Vía Crucis Refugiados Migrantes 2017 llegó a Orizaba con cerca de 60 mujeres migrantes centroamericanas provenientes de Tierra Blanca, de los cuales 15 son niños.

A la par, un grupo de al menos 300 hombres abordaron “La Bestia” en Tierra Blanca para llegar a Orizaba y unirse con las mujeres para pernoctar en la Capilla de Lourdes, cobijados por los frailes de la iglesia de San José.

El activista social recordó que en 2010 una de las chicas que venía en el vía crucis sufrió intento de privación ilegal por parte de grupos criminales. Esa vez fueron albergados en la iglesia de San José, en Orizaba.

“Nosotros en Orizaba le tenemos miedo, no es tan fácil. En 2010 trataron de secuestrar a una de las chicas enfrente de nosotros. Sabemos que el migrante pasa por aquí y Orizaba tiene problemas con eso, es una problemática que compartimos de la trata”, comentó.

Insistió que para los migrantes, las zonas más duras de la entidad son Coatzacoalcos y Orizaba, pues no sólo se enfrentan a los actos de los grupos delincuenciales sino también al maltrato y omisión de las autoridades.

Tan solo en Coatzacoalcos, dijo, fueron asechados por personas del crimen organizado, pero no hubo respuesta de la vigilancia policiaca a la caravana.

“De parte del Gobierno del Veracruz hemos tenido cero protección, es una caravana con muchas madres, traemos de 15 a 20 niños, algunos recién nacidos, esperábamos un poco más del Gobierno de Veracruz en respuesta a la vulnerabilidad de estas personas, pero parece que han brillado por su ausencia”, reprochó.


De la Redacción

El Mundo de Córdoba