Córdoba.- Frustración y angustia era lo que reflejaba el rostro de una anciana, la madre de Carlos quien yacía dentro del jacalito construido al lado de la vía. La cirrosis hepática que venía padeciendo hacía ocho años, llegó a su desenlace la tarde de ayer. Él falleció y dejó a Guillermina, su madre, desamparada.

Carlos Muñoz Salazar, de 51 años, sufría de alcoholismo, la enfermedad se había adueñado de sus días, le había provocado un mal crónico y aunado a una incapacidad que lo tenía atado a una silla de ruedas, eran los motivos por los que era común verlos por el bulevar Tratados de Córdoba, acompañado en algunas ocasiones por amigos y en otras únicamente por sus perros guardianes.

Guillermina Salazar explicaba al delegado de Servicios Periciales, que su hijo había estado ya en cama más de una semana y que ahora su preocupación eran los gastos funerarios, ya que ella dependía de lo que su hijo a veces le llevaba y lo que ella podía conseguir.

Paramédicos de Cruz Roja fueron alertados y llegaron al lugar únicamente para corroborar la muerte de Carlos, notificaron a los agentes del Ministerio Público, por lo que personal de Servicios Periciales y policías ministeriales acordonaron el lugar y realizaron las primeras investigaciones, para después ordenar el levantamiento del cuerpo.

Personal de una funeraria traslado el cuerpo de Carlos a las instalaciones del Semefo en la colonia San Miguelito, donde se le practicaría la necropsia para comprobar las causas de muerte ya que la familia no contaba con un registro médico del tratamiento de su padecimiento.


José Juan Cruz/El Mundo de Córdoba