Todo por dar comienzo a una temporada endeble desde su planeación, que trajo entre otras cosas tras bastidores, aquel adiós tan falso de la organización de los Tigres de Cancún, como alguna caricia de dama ambulante mas allá de la media noche, así como a la vez la aceptación de equipos como Bravos de León, presentando solo parches a su legendario estadio Domingo Santana, por cierto inaugurado el 2 de Noviembre de 1973

La gota que derramó ya el ácido en plena temporada del 2017 del circuito manejado administrativamente por el caballeroso Plinio Escalante, en su calidad de presidente de una Liga que hasta el momento solo causa risa y estupores más allá de las nueve entradas, se llevo al cabo en el estadio Domingo Santana de León, Guanajuato, habiéndose caído una estructura de cemento por los rumbos del jardín central de su terreno de juego, hiriendo, a Dios Gracias, solo de manera leve a dos camarógrafos de la televisión del bajío, y a la vez al coach de pitcheo del equipo de los Diablos Rojos del México, no llegando la sangre al río.

Una noche antes ya las condiciones precarias en que se encuentra dicho inmueble deportivo, dio de que hablar de manera negativa, cuando por fallas muy visibles en su alumbrado que pareció estar hecho con luz de velas de sebo, el partido entre León y Diablos se tuvo que suspender, resultando increíble que la propia regencia de la LMB no haya hecho inspecciones a fondo, tocando al estadio leones antes del inicio de la nueva campaña, y a la vez también tocando el caso de los errantes y llamados Generales de Durango.


Tomás Setién Fernández

El Mundo de Córdoba