Chiapas y Veracruz unidos por sus equipos de futbol profesional con el cordón umbilical maldito, teniendo además mucho de que ver en historias de tiempos modernos tanto uno como otro bando como la hiedra a la pared, habiéndose cruzado sus destinos en mas de una ocasión, hasta hacerlos ver como hermanos de leche, a veces bastante agria, como se ha contemplado en la actividad del torneo de Clausura 2017, en donde ambos luchan a brazo y pierna partida por no descender a Liga de Ascenso.

De todo como en botica en las relaciones directas entre Tiburones y Jaguares, como el hecho de que los porteños se deshicieron de uno de los dos equipos que tenían para jugar en la Primera División, tras el triunfo de aquel conjunto rojiazul en una liguilla profesional, cuadro que manejaba Juanito Alvarado venciendo al León, uniéndose con el que llegó desde Irapuato, traído casi a golpe de látigo por el señor Quintana, terminando el grupo Pegaso con Alejandro Burillo al frente, por vender una de las franquicias del paraíso, precisamente a Chiapas.

Tampoco no olvidándose aquel hecho insólito en nuestro balompié organizado, cuando el Veracruz no se presentó a jugar ante los Jaguares, en lo que fue el cierre de la temporada regular del 2004, prefiriendo Don Rafael Herrerías patrón de los Tiburones, conservar a sus jugadores entre sabanas de sedas, luego de que nadie ya les iba a quitar el primer sitio de la procesión general.

Trocando propiedad por dinero constante y sonante, la organización del Veracruz le dio vida en la Primera División Profesional a los Jaguares, que debutarían en el campeonato de Apertura 2002, contendiendo ante los Tigres de la U. de Nuevo León, saliendo vencedores los norteños por el claro marcador de 3-1.

Correspondiéndole a aquel delantero argentino de buen ángel para la tribuna chiapaneca Filomeno, anotar el primer gol del equipo representativo de Chiapas en la Primera División rentada.

Hoy en día con un cúmulo de cosas y hechos totalmente diferentes a los de aquel pasado observando a un Veracruz desprendido y hasta caritativo, se encuentran luchando junto con el Morelia, por el hecho de no descender hacia el purgatorio.


Tomás Setién Fernández


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