Rival por antonomasia de los Tiburones Rojos del Veracruz tocando los aspectos del mortal descenso, el equipo de Monarcas Morelia ha tenido poco que ver con las caídas al abismo, remontándonos a la vieja historia de aquellos canarios y luego conocidos como Ates, lo cierto es que el Morelia solo coloca una caída hacia los infiernos, la dada en la temporada 67-68, en la cual pareció hacerse amigo y hasta compadre del diablo cuidador tanto del averno, como del purgatorio, por tanto tiempo radicando ahí, hasta que volviendo a ver la luz del supuesto edén de una Primera División Profesional, su nuevo sendero se dio hasta la campaña 80-81, que fue la de su reaparición en el máximo circuito de nuestro futbol rentado.

Y lo que son las cosas en la campaña del descenso del Morelia, el escuadrón del Veracruz tuvo una de sus mejores temporadas dentro de los llamados tiempos modernos de nuestro balompié profesional, quedando en tercer lugar de la clasificación general que colocó al Club Deportivo Toluca en la primera posición seguido de los Pumas de la Universidad, que también como los porteños lograron una magnífica temporada.

El Morelia de aquel entonces con tan solo 17 puntos obtenidos, nunca pudo alcanzar a otros equipos entre malos y peores, como los casos del Oro de Guadalajara, y quién lo diría, de los escuadrones norteños como Monterrey y los ya en nuestras épocas desaparecidos Jabatos del Nuevo León, que después cambiarían piel, estilo y dueños hasta ser los hoy en día los poderosos Tigres de la U. de Nuevo León.

Fundado en 1950 el Morelia, como ya lo hemos dicho en otros comentarios se caracterizó por ser un cuadro eterno de garra, de lucha y de colocar sobre el terreno de juego a elementos como Carlos Miloc, Antonio el Manquito Villalon, Sanchez Torres como sus iniciales titanes en la Primera División, ademas siendo uno de los equipos que colocaron la primera piedra sobre la Segunda División.

Con un millón de anécdotas que relatar acerca de los primeros pasos de este equipo, como la razón por la cual les colocaron el mote de Canarios, un poco por el color de aquel su uniforme de matiz amarillo, y otro mas por el hecho de que sus jugadores se silbaban en el terreno de la acción para pasarse el balón, lo cierto es que dicho equipo, que ha combinado las risas con las lágrimas, ya supo lo que era ser campeón del fútbol azteca luego de vencer a Toluca.


A Manera de Comentario

Tomás Setién Fernández


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